domingo, 23 de octubre de 2016

SABER ESCUCHAR

En la cotidianidad los seres humanos están en su hábitat y realizan algo muy común como lo es la comunicación; por tanto, es innato que entre ellos se intercambien expresiones, palabras, costumbres y cultura que es trascendida por miles de años atrás; sin embargo, aunque se pueda observar que las interacciones que realiza el ser humano con otros en realidad y, en su mayoría se puede analizar muy poca consciencia entre el hablante y el oyente.

De lo anterior, se puede deducir a partir de lo que se observa en el diario vivir de las personas, se puede inferir que entre ellos se comunican para la comprensión de una realidad con base en la forma como se miran entre sí y se interactúan; no obstante, puede que en su interior, los pensamientos y la mente esté en otro lugar del mundo y así, es como en muchas ocasiones cuando el hombre realiza ese intercambio con el otro no siempre se realice como debería de ser.

Por consiguiente,  la labor de escuchar cada palabra, de ver cada gesto y comprender lo que el otro dice, es una complejidad que muy pocos logran hacer porque siempre hay un querer ser escuchado y no escuchar, querer ser observado y no observar o, querer ser comprendido y no comprender. Por tanto, la tarea que se presenta a partir de estas reflexiones para dar a la función de pensar solo en el aquí y el ahora, dejar a un lado los problemas o aquellas situaciones que viven en la mente y no dan la tranquilidad para lograr una comunicación asertiva.
Por lo cual, el saber escuchar es un trabajo que solo cada ser es capaz de saber si le es fácil o no, depende de la actitud, el querer y el respeto por el otro, por lo que se evitaran un mal entendido como suele suceder, como factor problemático de no saber escuchar al otro.

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