Las habilidades comunicativas que el ser humano debe
desarrollar desde el habla, la escucha, la escritura y la lectura, son capacidades
cognitivas que van surgiendo a medida que el hombre va evolucionando en su
entorno. Por tanto, el proceso y el acompañamiento que realizan las familias y
la escuela son fundamentales para obtener una buena interacción con los demás
seres humanos en lo que compete con la comunicación.
Cabe resaltar y enfocar desde la labor docente donde a
partir de metodologías adecuadas para un aprendizaje significativo se puede
lograr que el estudiante adquiera capacidades para querer profundizar el
conocimiento; al igual, las responsabilidades que les compete a los padres de
familia, acudientes o tutores son factores esenciales que dependen del uso
apropiado de la enseñanza para lograr en los estudiantes (niñez y adolescencia)
un interés propio en la adquisición del lenguaje.
Con base en lo anterior, se debe indicar que la buena
formación que tienen los docentes y las familias, en especial, en la lectura y
la escritura durante los primeros años de vida del ser humano, debe ser compuesta por la paciencia y la actitud
positiva para poder alcanzar los objetivos propuestos en éste ser que inicia un
trayecto que dependerá del entorno para extender el entendimiento propio.
Por esto, se debe tener consciencia de la labor docente y
el compromiso que debe tener la familia con respecto a la educación de los
niños y niñas; porque dependiendo de ello, será el futuro que ellos logren
construir a partir de los modelos que tienen de padres y el saber que tiene el
maestro para transmitir lo que sabe. (Así, considero que el mundo debe hacer
una pausa y reflexionar el tipo de sujeto que queremos crear para el día del
mañana.)


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