Cuando los seres humanos inician los primeros años de vida, comienzan a descubrir
las principales habilidades comunicativas en cierto orden, según la experiencia
individual de cada uno; si bien, lo primero que desarrolla una persona es la
capacidad de escucha y de ahí, se logra captar todo tipo de sonidos haciendo
que algunos sean más agradables que otros. Por tanto, el niño en sus primeros
años de vida logra diferenciar entre la voz delicada de su madre, la voz de un
extraño o algún sonido que se emite cerca y, a medida que éste individuo
progresa en sus años de vida va estructurando el oído para reaccionar en su
entorno.
Luego, de lo que va escuchando comienza a realizar esos primeros sonidos
para intentar comunicarse con su entorno e inicia sus primeras formas de
comunicarse ante la vida. Por consiguiente, al ingresar a la escuela consigue
identificar ciertas letras conformando palabras y así, va memorizando las
formas para después trazarlas e imitar unos gráficos escriturales; sin embargo,
el anterior orden puede estar arraigado por muchos factores y por ende, es
fundamental que los docentes tengan mucha claridad sobre las capacidades que
ellos tienen para que las actividades a realizar sean acorde con sus
competencias.
Cabe resaltar también, que en muchas Instituciones Educativas no cumplen a cabalidad
con los lineamientos curriculares que el Ministerio de Educación presenta para
que los docentes se guíen en el aula, ya que se han encontrado varias falencias
porque buscan que los estudiantes transcriban de forma inconsciente o que intenten comprender palabras
sin una consciencia lectora y, se determina una gravedad entre el maestro y el
estudiante porque se debe revisar que existan apropiación entre las
habilidades comunicativas para la interacción con el otro y los otros.
En definitiva, se puede indicar que el aprendizaje significativo que el
maestro realiza en el aula es una decisión y una reflexión entre cada uno de
ellos; no obstante, la buena formación que tienen en la Universidad también es
factor clave para que deseen transformar la escuela desde lo tradicional. Por
esto, considero que la labor docente y las demás profesiones requiere de
vocación, querer y esfuerzo en lo que se hace para ser profesionales íntegros
para la vida.


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