domingo, 28 de agosto de 2016

LA ESCRITURA, CUESTIÓN OLVIDADA.

Para dar inicio a esta nueva entrada, comenzaré por decir que en lo personal es la habilidad que no he desarrollado por completo y la que menos me gusta hacer, porque pienso que hacer escritura no es fácil a pesar que sea una capacidad que se realice desde lo insconsciente, creo que no todos la logran perfeccionar.

A decir verdad, comenzamos el aprendizaje de la escritura desde la escuela o primaria a partir de la transcripción de letras que estaban plasmadas en un tablero verde, como lo tengo en mis memorias, y debíamos como estudiantes copiar en lo absoluto lo que el maestro había escrito allí. Iniciamos haciendo planas de letras; luego, las juntábamos para crear palabras y de éstas se formaban oraciones, así fue como recuerdo mis inicios escriturales.

No obstante, la formación que tuve en mi infancia con respecto a la escritura no fue significativa, ya que el hecho de transcribir palabras a un cuaderno de manera no consciente hace que el conocimiento transmitido en la escuela no sea valioso, toda la sabiduría era dejada en los cuadernos porque lo que en realidad se aprendía para uno mismo era muy poco, o al menos en mi caso, como decían por ahí: ¡El cuaderno sabe mucho! pero yo no recordaba lo que había escrito ya que era una acción constante y mecánica.

Hoy en día, observo esa misma metodología en las Instituciones Educativas y analizo el poco progreso que ha tenido la educación, porque encuentro niños tan capaces de aprender con una gran facilidad y, se rehúsan a escribir eso que aprendieron en el cuaderno por un motivo importante como me lo dijeron un día: "Si ya me lo sé y lo tengo en mi cabeza ¿por qué lo debo escribir para dejarlo en un cuaderno?" Lo anterior es muy cierto; sin embargo, existen tantos docentes deambulando en el mundo con el siguiente pensamiento: Todo niño debe escribir todo lo que se le anota en el tablero, de lo contrario será reprobado; el cuaderno es la única constancia de lo aprendido.

Por consiguiente, así fue como aprendí a "escribir" durante mi estadía escolar, solo ahora como ustedes pueden observar durante las clases, siempre tendré algo que escribir en mis notas, por eso me verán escribiendo por todo, lo que me satisface es que ahora lo hago en consciencia por la razón que no desarrollé mi capacidad retentiva pero sí mi escucha, gracias a la música y a una enfermedad visual; ahora bien, y siguiendo las líneas indicadas en el primer párrafo, lo único que he realizado a la perfección es trasladar lo que escucho en mis clases o en la cotidianidad; no obstante, algo que si me hubiera gustado hacer, es esa capacidad que tienen muchos de crear libros tan maravillosos, desde una completa individualidad y un magnifico dominio de la imaginación como un acto natural que tienen ellos entre sí.

domingo, 21 de agosto de 2016

EL SENTIDO ABANDONADO: EL OIDO

El siguiente escrito lo desarrollaré con base al último tema planteado en clase de naturaleza de las Áreas acerca de "La escucha" y como lo titulé, es un tema que se ha perdido cada vez más en el tiempo; hoy en día, el hombre no hace uso del sentido más importante que existe porque de ahí se inician conversaciones, cambios de conocimiento y se da a entender al otro en su totalidad; sin embargo, no ha habido un buen empleo por falta de aprendizaje de saberlo usar. Decimos que escuchamos pero oímos lo que queremos ya que estamos predispuestos por lo que deseamos oír.

A decir verdad, hacer buen uso del sentido del oído es complejo en la forma que el ser humano desea más en ser escuchado que escuchar y de ahí, inicia la base de mi teoría. La escucha es un acto que prevalece no solo con el oído, es un acto que se realiza desde la vista, con una mirada a lo que se escucha; desde el tacto, con una postura activa para comprender; desde el olfato, porque se percibe el olor que genera el otro y desde el gusto; para saborear las palabras diversas.

Así mismo, escuchar es un conjunto de acciones que el hombre realiza en un segundo, pues sería interesante que los seres humanos pensáramos un momento para saber lo fundamental que es éste sentido; de ahí, se puede lograr un entendimiento absoluto sobre el pensamiento del otro. En lo cotidiano, tenemos el privilegio de dialogar con el otro, escuchar su punto de vista, lo que le gusta y disgusta y por eso, el hacer un uso adecuado de ésta capacidad como lo es la escucha es volver amparar el oído en contraste a como nombro éste apartado.

Ahora bien, algunos individuos como los seres que no están abiertos al pensamiento, son los que más dificultades tienen para desenvolverse en las comunicaciones asertivas, no quiero decir que siempre hay que hacer lo que el otro dice sin importar el propio pensamiento, pues no, consiste en encontrar un punto medio donde ninguno salga afectado. Por ende, el punto de partida de la comunicación son el autoconocimiento y la asertividad, la primera se basa en las personas que se conocen muy bien porque son más fáciles de colocarse en el lugar del otro y lo segundo, que se exprese firme, considero que le da seguridad y coherencia cuando se habla.
Por lo tanto, los invito para que en el momento que usen el oído, lo realicen con un autoconocimiento para que sea una escucha productiva, no es fácil estar en la postura del otro pero es una forma positiva de hacer un buen uso del oído.

domingo, 14 de agosto de 2016

EL ARTE DE HABLAR

Voy a plantear el siguiente escrito sobre el habla, o más bien como lo he titulado: "El arte de hablar", lo quise denominar de tal manera porque considero que para hablar se necesita saber, conocer, y aprender como si fuese un área más de cualquier currículo. Es un arte porque requiere de ciertas capacidades para desarrollarlo; aunque, es una acción que inconscientemente la puede realizar cualquier hombre, no cualquier hombre sabe hacer buen uso de ello.
Aun así, para el maestro es una habilidad que debe formar simultáneamente junto con su rol como docente porque será la herramienta que usará para transmitir el conocimiento, para defender los argumentos y en muchas ocasiones, será la parte donde se enfocarán visualmente sus enseñantes para verificar las palabras que ha dicho; por eso, deberá de hacer buen uso responsable, cuidadoso y consciente sobre cada cosa que dirá, pues pensar antes de hablar, será el refrán que acompañará a el maestro durante su función.

Con lo anterior, cabe destacar la delicadeza y la forma con que no solo el maestro sino también el hombre dice sus palabras; en lo personal, creo que no es bueno realizar afirmaciones o generalizaciones en el aula con respecto a los estudiantes, ya que cada ser es un mundo, una historia, una cultura y un pasado y; de allí, solo éste sabe cómo ha vivido y lo que no lo ha dejado vivir; ya que temas como la violencia por ejemplo, no se pueden establecer estereotipos sobre los alumnos diciendo que desconocen del tema y más aún, afirmando que ellos están muy lejos de la realidad sobre la narcoguerra que vive el país.

A decir verdad, cuando eso sucede pienso en la ignorancia que muchos maestros tienen, me atrevería a decir que es grande porque yo como estudiante y docente en formación que me afirme un maestro que no sé nada sobre lo que es la violencia, la guerra o la maldad sería un error fatal, porque uno como ser humano cuando vive lo que es el secuestro familiar, lo que es visitar a tu familia con el riesgo de encontrar guerrilla en el camino o que estés compartiendo en un "lugar tranquilo" y de repente lleguen hombres camuflados donde en ese preciso instante se acabe esa tranquilidad, no tiene comparación de lo que el ser humano se ha convertido, en un individuo frio, triste, lleno de rencor y venganza para acabar con el que sea sin importar la bondad.

Así que, la invitación que comparto para mis queridos y futuros colegas con respecto al habla, siendo un factor primordial para la comunicación,  es que se formen bien, sean conscientes de sus palabras y principalmente, piensen en el otro, siendo éste un sujeto diverso lleno de universos nuevos. Por tanto, el buen uso de la palabra de una manera consciente puede cambiar perspectivas y puede mejorar un mundo mejor porque las palabras mal dichas, mal entendidas y mal interpretadas también pueden causar la guerra.

domingo, 7 de agosto de 2016

LEER EN SUS DIVERSIDADES. (LA MÚSICA)

En ésta ocasión indicaré el concepto de lectura a partir de lo analizado en el documento "Saber leer" del Instituto Cervantes (2010) como lo define:

Leer corresponde a un concepto más amplio de lo que se pudiera pensar en un primer momento. Para comprobarlo, veamos las definiciones que el Diccionario de la Real Academia Española (2001: 1359) incluye bajo el término leer:
1. Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados.
2. Comprender el sentido de cualquier otro tipo de representación gráfica. Leer la hora, una partitura, un mapa.
3. Entender o interpretar un texto de determinado modo.
4. En las oposiciones y otros ejercicios literarios, decir en público el discurso llamado lección.
5. Descubrir por indicios los sentimientos o pensamientos de alguien, o algo que ha hecho o le ha sucedido. Puede leerse la tristeza en su rostro. Me has leído mis pensamientos. Leo en tus ojos que mientes.
6. Adivinar algo oculto mediante prácticas esotéricas. Leer el futuro en las cartas, en las líneas de la mano, en una bola de cristal.

Y es allí, en el numeral dos donde me detendré para dar claridad que la lectura no es solo comprender los sistemas gráficos, sino que ella también puede estar en lo que nos rodea, lo que habitamos, lo que vivimos. Por ende, como lo resalté en mi primera entrada, antes de escribir debo tener un tema y en ésta ocasión será la lectura desde una mirada musical, justo hoy, donde se puede apreciar el concurso de Bandas Músico Marciales Feria de Flores 2016, esto es composición para mis oídos y materia que me inspira para transmitirles una parte de lo que hábito y lo que me ha transformado en lo que soy.

Sin más preámbulos, debo dar un espacio para transportarme aquel lugar, revivir esa experiencia, escuchar las melodías proyectadas por los diferentes instrumentos de viento y percusión, y luego, describirles en éste texto mi pasión.


Dicho lo anterior, para dar inicio a éste gran universo voy a iniciar por definir la música, y según el padre de la música occidental el monje Guido de Arezzo, ésta es una combinación de los sonidos, los tiempos y los silencios de una manera agradable al oído; al igual, doy un preámbulo sobre qué son las bandas marciales; y según dicen, son un grupo de personas que se unen con el fin de representar una institución a través de la armonía instrumental. Hecha ésta salvedad, todos esos elementos se pueden apreciar en los encuentros, los concursos o las presentaciones que realizan las bandas de música en sus diversas categorías.

Ahora bien, volviendo al tema importante como lo es la lectura desde el punto de vista musical, puedo decir que existen varios ámbitos de contextos diversos para leer; en éste caso sería la partitura, y es desde allí donde como maestros en formación podemos dar a conocer que se puede amar la lectura desde el gusto individual de cada persona; por ende, para mi  leer una pieza es una experiencia incomparable porque mi órgano fonético sería el instrumento, el saxofón, que a partir del sonido que el interlocutor recibe, proveniente de la interpretación de esa obra por medio de un instrumento musical, se transmite una variedad de figuras que se encuentran plasmadas en un papel de una manera agradable al oído....
De modo que, el habla, la escritura, la lectura y la escucha como habilidades comunicativas se encuentran en cualquier lugar y espacio; para la música, el habla lo puedo transmitir por medio de melodías que están escritas en una partitura para que el músico las lea, sean interpretadas y escuchadas por aquel que las quiera oír. Así, indico que no hay excusa para hacer uso de los anteriores conceptos y menos los maestros, porque ellos enseñan a los estudiantes y deben transferir el ingreso por éste apasionado mundo que ya habitamos como maestros en formación.