Esta entrada es realizada a partir de la experiencia en la participación de
la feria del libro y la cultura el día 14 de septiembre del presente año en el
bibliocirco de Comfenalco; allí como vidente fui espectadora de una obra de
teatro interpretada en su mayoría por invidentes. Al ingresar podía generar
muchas expectativas al respecto; sin embargo, pensaba siempre en el aquí y el
ahora, por ende sería sorprendente ser espectadora.
Se llega la hora para iniciar la obra y como primera indicación debíamos
cubrirnos los ojos, para mí fue una sorpresa porque si hay algo maravilloso que
existe en la vida es apreciar los objetos con sus colores y formas; aún así,
debía acatar la norma y ser consciente del otro, en aquellos seres que carecen
del sentido visual. Por tanto, todo era oscuro, solo se escuchaban murmullos y
diversas tonalidades de voz en el género, algunas graves y otras agudas pero
podía reconocer quienes me rodeaban.

Comienza la obra y es admirable la apropiación que tienen estos protagonistas
con el texto a partir del lenguaje braille, era increíble saber cómo se
organizaban entre sí. Por ello, para mí fue muy gratificante usar mi sentido de
la escucha e imaginar como siempre lo que me hablaban así tuviese mis ojos
cubiertos. En la realización de éste ejercicio me hizo reflexionar sobre las
personas que viven sin ver lo que otros pueden observar y más aún, los que podemos
mirar y no agradecemos ni estimamos lo que tenemos; no obstante, vivo una
realidad similar aunque aparentemente no parezca pero, carezco de visión borrosa
llamada miopía, mi enfermedad es muy alta; por tal razón, sin ayuda de lentes o
gafas, me es difícil desplazarme y distinguir lo que me rodea, mis noches serán
siempre oscuras y borrosas, un contraste diverso a lo que vivo en el día.

Para finalizar, indico que se ha hablado spbre cuando se carece de un sentido, en éste caso la vista, se desarrolla otro, como lo es la escucha; de ahí se puede decir que las lecturas se realizan por medio de los oidos. por otro lado, hago una invitación para que valoremos los sentidos que
tenemos, comprendamos y ayudemos a los que carecen de ello y vivamos los días
al máximo como si fuesen el último día de nuestras vidas. ¡Seamos felices!